El pasado viernes te volví a ver.
Todo fue tan rápido...
Estaba en el autobús de vuelta y me dio por girar la cabeza
hacia la ventana.
Fue girarla y verte a través de ella.
Me acerqué al cristal y no paré de mirarte hasta perderte de vista.
Quería bajarme pero entre la lluvia de dudas y los nervios
no lo hice.
Ibas como siempre
mochila colgada y móvil en mano.
Por un momento empecé a recordar cosas
y empecé a sentirme como aquella adolescente
que con un hola tuyo se ponía de los nervios.


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